Buscó en el mueble y veo tus fotos, tus cartas, tus cosas, y de la nada en el aire se siente tu perfume.
Leo tus cartas, miró tus fotos y cae otra lágrima, guardo tus cosas en una bolsa y las separo del resto.
Ordeno lo que quedo fuera del mueble así nomas y me acuesto en mi cama luego de secarme la lágrima que cayó.
Un frío me corre por la espalda, pienso en vos y recuerdo todo lo que vivimos, en nuestras tardes caminando juntos como si el resto del mundo no existiera, en tus conversaciones, en tu forma de ser.
Recuerdo todo lo que compartimos, lo que me contaron de vos, pero sobretodo lo que yo sé de vos.
Trato de pensar en otra cosa, pongo música y me trato de olvidar de todo, pero empieza nuestra canción, vuelve a caer otra lágrima.
Me levanto y me lavo la cara.
Me hago un café y me siento en la computadora para ver si hay alguna amiga que me pueda ayudar, pero no, no hay ninguna.
De la nada aparece la alerta especial que te había hecho, y empezamos a hablar, volvieron a caer lágrimas, pero esta vez de felicidad.
Me decís que me querés y que tenes ganas de hablar conmigo por lo que pasó.
Venís a mi casa, charlamos, olvidamos todo, ambos perdonamos nuestras mentiras, nuestras traiciones, y empezamos desde cero.
Miro la hora y se habían hecho las tres de la mañana, pienso en como decirte que te vayas, que quiero dormir, con sutilidad, no como si te echara, pero vos querés un café.
Vas a la cocina pero optas por elegir un té.
Tartamudeando te dije que era tarde y que debías irte, pero me dijiste que querías quedarte a dormir conmigo.
Acepté, con dudas, inseguridad y miedo, pero acepté.
Te quedaste, dormimos como antes, y nos levantamos abrazados como antes de pelarnos, con amor, como si nada hubiera pasado, abro el mueble y se caen tus fotos, las junto, sonrío y te despertas, te levantas, me das un beso tras un abrazo, y me decís que me querés, desayunas y te vas, pero antes me besas y decís que querés que todo vuelva a ser como antes porque te diste cuenta que fue un error separarnos.
Entro sin decir nada, el mueble se abre y caen nuevamente tus fotografías, juntandolas, encuentro nuestra foto, la más especial, y me doy cuenta de que también te amo, y que también quiero que todo vuelva a ser como antes.
Salgo a la vereda y estás parado ahí aún, entras y ahí la magia se volvió a apoderar de nosotros.