Vamos a ganar todo, lo sé, lo presiento.


















El mundial no llegaba más, pero de un día para el otro llegó, y te vi jugar, y sentía algo,
no sabía qué era, me emocionaba con ustedes, sentía que podían ganar y ganaban, lloraba con los goles,
había algo
que me decía: son los mejores. Y sí lo son. sentí algo, intuición femenina tal vez, sentía que nada los iba a parar y no los paró.
Ahora sé que esas lagrimas, esa emoción, eso que siento, se llama ORGULLO.