- Para qué reír si después voy a volver a llorar
- Yo pensaba lo mismo, pero me dí cuenta de que tenía que reír aunque después llorara, porque así iba a tener un momento de felicidad. - me dijiste .
En principio no te creí, pero me entendí que es así.
Por eso
hoy yo te repito la frase a vos.
Reí hermosa, no estés mal.

Te amo (L)